Nuestra querida profesión siempre tuvo el estigma de que la falta de unión y solidaridad, entre sus integrantes, la sumía en una parálisis estructural que dificultaba el poder reivindicar su potencial en cualificación y relevancia. Se le solía denominar el “patito feo” de cualquier redacción. Incluso el apego personal a su labor, propiciaba vacios de exigencia laboral. El paso del tiempo hizo que determinadas cuestiones fueran cambiando. Pero aún ahora, las “miserias” siguen existiendo.
Un punto de inflexión se produjo con la creación de la Asociación Española de la Prensa Deportiva. Los grandes iconos en el contexto nacional, creaban un ente donde la figura del periodista deportivo podía tener una jerarquía propia. Paralelamente a este paso, nacían las Asociaciones en cada una de las provincias. En alguna de ellas el mensaje calaba adecuadamente, pero en otras muchas se luchaba contra molinos de viento.
Tras una dilatada trayectoria, que me permitió vivir inolvidables experiencias en la vida periodística gallega, un buen día recibí la llamada de mi buen amigo Juan Guillin, de aquella vice-presidente de la Asociación coruñesa, presidida por el inolvidable Manuel Hernández. Me citaron en una céntrica cafetería coruñesa para hablarme de un proyecto que tenían en mente. Tras una entrañable conversación, me propusieron la creación de una Asociación que aglutinase a todo el colectivo gallego. Manolo nos trasladó su idea de dejar paso, delegando su máxima responsabilidad en Juan y situándome a mí en la secretaría general.
Tras innumerables movimientos y un largo sin fin de reuniones, principalmente con la Consellería de Presidencia de la Xunta, que comandaba Xaime Pita, se nos aconsejó, sobre todo para las relaciones institucionales, la creación de la Federación Galega da Prensa Deportiva. La cual fue constituida y presentada a principios del año 2005 en los locales del Club Internacional de Prensa de la capital gallega.
Con la ilusión como bandera y la formación de una junta directiva, donde estaban integrados los presidentes de las asociaciones provinciales gallegas, se entendió que uno de los pasos a seguir, sería el de extrapolar a la sociedad el trabajo que se venía desarrollando por los compañeros de profesión.
Por ello, se crearon los Premios Galicia de Xornalísmo Deportivo. Así desde el año 2006, donde se celebró la primera cita, se fueron convocando los premios en varias modalidades de radio, prensa escrita e internet. También eran propuestos cuatro premios, uno por provincia, valorando las distintas trayectorias profesionales y por último, se creó una distinción especial con la visión puesta en un periodista deportivo, a nivel nacional, de gran relevancia.
En todas las galas realizadas, el éxito de participación fue total, propiciando un encuentro de reconocimiento y contacto que nunca antes se había logrado. Recuerdo, de forma especial, las celebradas en el Teatro Rosalía de Castro de A Coruña y en el Teatro Jofre de Ferrol, con un respaldo de enorme magnitud. Periodistas del nivel de José Ángel de la Casa, Pepe Domingo Castaño, José María García, Olga Viza, Mari Carmen Izquierdo, María Escario, Paco García Caridad… se acercaron a nuestra tierra para recibir su distinción, destacando la filosofía de los reconocimientos, los únicos que premiaban a sus propios actores.
El paso del tiempo, el desgaste de algún que otro sin sabor, el anuncio de Juan Guillín de dejar la presidencia por motivos de edad y sobre todo, la dificultad de encontrar gente que asumiese el reto continuista, propició la parálisis de la Federación y su perdida en el olvido.
Pero como me sucedió en su momento, una llamada telefónica volvió a cambiar de dinámica. Un grupo de compañeros querían afrontar el reto de dinamizar el organismo. Desde un principio me puse a su disposición para facilitar los pasos a dar. Según me informaron, por circunstancias administrativas y de nuevas normativas, los estatutos de la Federación habían quedado totalmente obsoletos y lo mejor era constituirse en una nueva plataforma que se adecuase a los nuevos tiempos.
Nace por lo tanto AGAXORDE. Como afiliado que soy, recojo con enorme satisfacción este paso dado, creciendo en calidad y eficacia. Así lo puedo comprobar en el día a día. Este es el camino. El esfuerzo seguro que no caerá en saco roto, la profesión bien se lo merece. Mucha suerte compañeros.




